La delantera antioqueña, de 28 años, es la goleadora y figura del equipo nacional en la Copa América de Chile. El objetivo es lograr cupo al Mundial de 2019 y los Juegos Olímpicos de 2020.

El amor de María Catalina Usme por el fútbol fue a primera vista. Sucedió cuando tenía cuatro años en las canchas del Gimnasio San Juan de la Cruz, en Marinilla (Antioquia). Sus referentes, en ese entonces, eran su padre José Domingo y sus hermanos Carlos Andrés y Diego Armando. Se deleitaba viéndolos jugar en las calles de su pueblo. Un día no aguantó más y en el entretiempo de uno de los partidos comenzó a jugar. Así nació la historia de esta crack.

Fueron muchos los sacrificios y las dificultades que tuvieron que sortear ella y su familia, pero la falta de dinero y el machismo no opacaron las ilusiones de María Catalina que, con la motivación de su madre Luz Marina, ingresó a una escuela de fútbol a los seis años. Los comentarios negativos comenzaron a llegar. Algunas madres del pueblo la censuraron, porque aseguraban que parecía un hombre.

Una de ellas dijo que qué pesar, que era muy linda para estar en un deporte tan masculino y que lo mejor era que me sacaran. Pero mi mamá respondió que si era feliz haciendo cualquier actividad física, ella me apoyaba. Y así fue. Ellos siempre han sido mi motor y se han sentido muy orgullosos de mi carrera”, expresa la paisa que a sus 28 años se consagra como la goleadora actual de la selección de Colombia en la Copa América Femenina de Chile, con nueve tantos.“Qué mejor forma de motivar al país para que apoye al fútbol femenino que con resultados. Siempre he sido una convencida
de que uno aprende
a través del ejemplo”  

Su talento innato y sus ganas de llegar a lo más alto del balompié surtieron frutos. Formas Íntimas, uno de los primeros equipos de fútbol de mujeres en el país, puso sus ojos en ella. En ese entonces Catalina vivía en Marinilla, un pueblo cerca de la capital antioqueña, y para llegar a tiempo a sus entrenamientos debía salir antes de sus clases, pues tardaba una hora en llegar hasta Medellín y, algunas veces, no tenía ni para el bus. Esa situación la llevó a dejar su pueblo una vez finalizó el bachillerato.

Con el equipo paisa se consagró durante tres años consecutivos como goleadora del Torneo Internacional de Fútbol Femenino Feria de las Flores y en 2010 levantó el trofeo de campeón. A la par de su carrera en Formas Íntimas, inició como entrenadora de las divisiones menores de Independiente Medellín, en donde tenía a cargo cerca de 30 niños y niñas entre los ocho y 10 años. “Siempre tuve el sueño de jugar un Pony Fútbol. En Marinilla me inscribían con los niños, pero la organización no lo permitía. Cumplí este anhelo, pero dirigiendo. Fue una experiencia maravillosa. Los niños tienen mucho que enseñar, son muy sabios”, asegura la capitana del combinado nacional, que hace dos años se graduó como profesional del deporte en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid.

En 2005, a los 14 años, recibió el primer llamado para participar con la selección sub 20 en un torneo en Chile. Era la más joven, pero eso no le impidió mostrar su talento. Consiguió anotar cuatro goles. Desde entonces ha estado vigente, aunque las lesiones truncaron su sueño en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Mentalmente me costó superar eso. Me sentía deprimida e inútil, porque estaba en silla de ruedas recorriendo la Villa Olímpica. Quería irme y operarme. Fue una época muy dura porque todos se quedaron sin trabajo. Por eso, toda mi vida, le agradeceré a Formas Íntimas y a Liliana y Luz, presidenta y vicepresidenta del club, porque me ayudaron, e iban y me daban dinero porque sabían la situación por la que atravesaba”, cuenta.

Sin embargo, su amor y dedicación por el fútbol la llevaron a hacer historia con el combinado tricolor. Tuvo revancha cuatro años después, en los Olímpicos de Río de Janeiro 2016, en los que se convirtió en la primera jugadora colombiana en marcar un gol en estas justas. “Es un reconocimiento a todo el equipo, a tantos años de las cosas lindas y no tan buenas que hemos vivido como selección. Es una responsabilidad muy grande de las Superpoderosas con la generación que viene”, explica Catalina, galardonada como la mejor jugadora de 2016 en el país.

54 goles ha marcado Catalina Usme con las selecciones de Colombia en torneos oficiales de todas las categorías, lo que la convierte en goleadora histórica.

Lleva 13 años sorprendiendo al país con sus jugadas. Ahora es protagonista en la Copa América Femenina. Es goleadora con nueve tantos y pieza clave en la exitosa campaña de Colombia, que cerró la fase de grupos como líder del A, con 10 unidades. Recalca que es una felicidad enorme poder aportar lo que mejor sabe hacer: goles.

Las Superpoderosas tendrán cinco días para descansar y concentrarse en la ronda final, así como en los equipos que deberán enfrentar para alcanzar el objetivo de clasificar al Mundial de Francia 2019 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Y, por qué no, soñar en ser campeonas continentales, título que se les escapó en Ecuador, en 2014.

Sacada: www.elespectador.com

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